Pumuki y Susana

PorSantuario SAM 2 años 4Comentarios

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Algunos de los participantes del encuentro que tuvimos en Menorca, nos han transmitido sus sensaciones por escrito. Queremos compartirlo con todos vosotros, lo iremos publicando en este blog.

SUSANA participó en la intervención que realizamos con los caballos, en el C.A.R.M. Rubí . En el siguiente texto, nos explica los sentimientos que tuvo con los caballos, tan bonitos, tan sinceros, tan íntimos..

Mi experiencia con los caballos es muy lejana, tenía trece años cuando visité a mi familia de Rapid City, en Estados Unidos. Por aquel entonces había mucho cowboy y rodeos, y para mí era todo nuevo, era cómo en las películas!.

Nunca más he vuelto a montar un caballo, así que mi experiencia se fue con el paso del tiempo. A pesar de que en mi tierra hay una gran tradición popular, nunca me he sentido con ánimos de participar mucho en ella… 

Iniciar una relación con un animal que admiro tanto me produce mucha satisfacción, también temor…

Creo que nos pasa a todos, que cuando vemos una manada de caballos correr y levantar el polvo, con las crines volando y la cola en alto nos emociona, bueno en realidad creo que a todos los que amamos a los animales, nos emociona ver a cualquiera de ellos correr, vivir y moverse en libertad.

Y el temor… bueno, son animales grandes y tienen mucha fuerza, además se asustan por cualquier cosa. Me pregunto si les caeré bien…, ¿podrán intuir cuánto me gustan?, ¿estarán nerviosos?.

Llegó el día de la verdad, tengo la oportunidad de asistir a una demostración de lo que son y de cómo son un tipo de terapia con caballos “pié a tierra”, me apunto, ¡tengo que estar ahí!. Nos reunimos un sábado por la mañana, un grupo de personas, en un bonito lugar, ¡con un grupo de caballos!.

Quizás no debería haber venido…, todos los que están aquí parecen muy tranquilos y yo estoy hecha un flan… Parece que nadie tiene miedo… ¡Yo sí!

Comunico mi temor, en voz alta, he de avisar que no me dejen sola con ellos, vuelven a mi los mismos pensamientos… ¿Y si no les gusto?, ¿y si no me aceptan en su espacio?, ¿y si se ponen nerviosos?. Al fin y al cabo es su casa…

Me fijo en uno de los caballos que está todo el tiempo yendo y viniendo, oliendo todo y a todos, se llama Pumuki. Me escabullo de su afán por ver quién es cada uno de los que allí estamos, lo consigo, lo he despistado… uff!!. Me fijo en otro que está más tranquilo, lo tengo claro, si he de acercarme a alguno, este será el mío…

Así empecé mi acercamiento a los caballos, con temor y al mismo tiempo con ganas de superarlo. En el primer paseo entre ellos estuve acompañada por Elena, al poco rato sentí que estaba bien, que nos aceptaban a todos (a mi también) y que no pasaba nada malo, más bien todo lo contrario.

Y con las sabias palabras de Lula y la seguridad de Pere, me deje ir… disfruté mirando la naturaleza que nos rodeaba y me sentí parte del lugar.

Fuimos “jugando” con los caballos, aprendiendo a moverlos sin tocarlos, a ser seguidos por ellos como si formásemos parte de su manada, todo ocurría en silencio, sin palabras, sin órdenes… Tranquilamente los caballos observaban nuestros gestos y escuchaban nuestros sentimientos, obedecían sin ser mandados, iban pasando las cosas fácilmente. No sé cómo pasó, de pronto estaba junto a él, ¡junto a Pumuki!, no se iba de mi lado, lo supe… y el también!!. 

¿Cómo explicar con palabras algo tan inmenso?

Pumuki entendió, sin mediar palabra, que yo quería tenerlo a mi lado.

Rocé la locura o.. la felicidad!!

Cuatro horas, cuatro cortísimas horas con los caballos, en su espacio, en silencio, comunicación con miradas y gestos. No puedo describir las emociones que provocan estos bellísimos animales, es como si se adelantaran a nuestros pensamientos. Entré con temor, pero algo ocurrió, sentí que quería estar más cerca de ellos, estaban aquí para mi.

Sólo esperan sentirme para acercarse y oler mi pelo, acercarse y mirarme un rato… y SENTIR.

Tardé tres semanas en limpiar las botas que llevé ese día, verlas cubiertas del polvo de la pista me acercaba al recuerdo que no voy a olvidar y que me muero de ganas de repetir!!

Gracias a todos los que estuvimos aquel sábado compartiendo una de las vivencias más bonitas y plenas de mi vida.

El proyecto SAM me abre un mundo nuevo. Tengo un largo camino por recorrer junto a vosotros, mi propósito es sentiros, escuchar vuestros movimientos y ver vuestras almas. Me abruma vuestra fuerza, generosidad, vuestra empatía y vuestra potencia.

No quiero domarte, quiero acompañarte.

Categoría:
  General

4 Comentarios

  • Lula Baena says:

    Sólo puedo decir… GRACIAS Susana, GRACIAS Pumuki por las enseñanazas, generosidad, autenticidad, cercanía, valentía… SOIS UN REGALO!

  • Patricia says:

    Quizás Pumuki percibió el miedo de Susana… Quizás, olió, al tiempo, su bondad, honestidad y jovialidad … y quiso regalarle su “sonrisa” y su amistad 😉

  • Mariangeles says:

    Que bonitas tus palabras y tu sonrisa al lado de Pumuki!
    Un abrazo!!!!

  • Susana sintes says:

    Repitamos, por fa…..podríamos probar un atardecer….que son muy bonitos en Menorca!!!! Me encantaría volvernos a juntar , me faltan palabras para que se entienda la magnitud de las ganas que tengo de REPETIR i de volver a veros a tod@s!!!
    Hasta pronto, vale? Un abrazo , de los fuertes y largos 🙂

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